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viernes, 15 de julio de 2011

Que Víctor Hugo vuelva a molestar a Randazzo



Hace instantes terminó una entrevista en el programa radial “La mañana” al ministro del interior Florencio Randazzo en el cual se lo consultaba sobre las nuevas elecciones primarias, o sea sobre los cambios que empiezan a implementarse a partir de la reforma proscriptiva a la ley electoral. No sorprende que el ministro, cuyo partido impulsó tal reforma tendiente a reconstruir el régimen bipartidista, intente disimular el carácter reaccionario de la ley, pero lo lamentable es que ni el conductor, Víctor Hugo Morales, ni ninguno de sus panelistas, hayan levantado esta denuncia que desde la izquierda venimos realizando desde el tratamiento mismo de la ley y que al calor de la actual campaña electoral viene tomando cada vez más relevancia. Quizás sea por esto, que al finalizar la entrevista, Víctor Hugo despidió al ministro de la siguiente manera:


Ministro, es probable que lo volvamos a molestar, porque van a venir preguntas de los amigos que van a saber preguntar mejor que nosotros todavía. Así que en estos días por ahí lo volvemos a llamar

No tenemos aquí la intención de enviar preguntas escritas para que los entrevistados, cuadros políticos de la burguesía que impulsaron la reforma proscriptiva, retóricamente las esquiven. Más bien, enviamos un fragmento de la editorial de ayer del periódico La Verdad Obrera para que sean los propios entrevistadores quienes pregunten y repregunten al ministro del interior, o en todo caso, quienes alertados por estas líneas llamen a debatir a los proscriptores con los proscriptos.

La Contrareforma electoral
Aún peor, las elecciones del 14 de Agosto revisten, de por si, un carácter doblemente reaccionario. Son elecciones que no definen quien será presidente ni quienes los diputados o senadores nacionales que recién se votarán, efectivamente, el 23 de octubre. Tampoco son elecciones “primarias”, propiamente dichas, ya que todos los partidos o alianzas que se presentan a cargos nacionales llevan un solo candidato (sólo hay “primarias”, realmente, con distintos candidatos locales, en la Provincia de Buenos Aires, que es la única que adoptó el mismo régimen proscriptivo que las elecciones nacionales).

La ley de Primarias Obligatorias que aprobaron los diputados y senadores del PJ y la UCR, sólo tienen el objetivo de poner un filtro que impida la voz de las nuevas fuerzas políticas. A los partidos del Frente de Izquierda, que ya hemos conquistado más de 75.000 afiliaciones en 19 provincias y un diputado provincial en Neuquén, se nos impone que, además, debamos obtener 400 mil votos el 14 de agosto para recién poder presentarnos en las verdaderas elecciones nacionales de octubre.

Es una verdadera Contrareforma antidemocrática del régimen político, sin antecedentes. Una ingeniería que se armó para borrar del mapa político electoral a las nuevas fuerzas y a la izquierda, y favorecer a los grandes partidos de los ricos que en 2001 fueron el blanco de millones que los asediaron con el “que se vayan todos”. Va en un sentido opuesto, incluso, a la retaceada “agenda igualitaria” del matrimonio gay u otras medidas que los K necesitaron para recomponerse después de la derrota a manos de los patrones del campo y en las legislativas del 2009. Ahora quieren consagrar una ley mordaza a las ideas de los que ya estamos en total desigualdad de condiciones con los candidatos patronales que despliegan campañas electorales multimillonarias, con aportes financieros de los grandes empresarios o con los fondos del Estado y, encima, cuentan con los espacios de las grandes corporaciones mediáticas, tanto las opositoras como las oficialistas.

La Contrarreforma Electoral fue aprobada por los diputados que ganan dietas de 19.000 pesos por mes y, si son de las provincias, cobran, además, 15.000 pesos más por “desarraigo” (¡pobre gente!). Ganan 10 veces más que el sueldo promedio de un trabajador en blanco y hasta 20 veces lo que cobra la mitad de la clase trabajadora, que se encuentra en condiciones precarias de empleo o directamente no registrados. Esta casta política se atribuye el poder para dejar afuera de la participación electoral a quienes exigimos que en ningún cargo público se gane más que un docente, como se han comprometido a hacer nuestros compañeros obreros de Zanon que han sido electos diputados en Neuquén. (La Verdad Obrera n° 435)



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